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Estoy embarazada… ¿será normal esto que me pasa?


Qué importante es prepararse para uno de los momentos de mayor felicidad en la vida de una pareja: el nacimiento de su bebé.

No cabe duda que, sobre todo en el primer embarazo, el estrés que genera la expectativa, los cambios que se van produciendo en el cuerpo y en el estado anímico, el miedo ante el evento del nacimiento y la crianza temprana, así como a un nuevo rol desconocido hasta el momento, conforman una experiencia no solo física, sino también emocional y espiritual que afecta profundamente a la mujer. De aquí la importancia de contar con la mayor información posible para cuidar del propio bienestar y el del futuro hijo con mayor tranquilidad, confianza y seguridad.

Cambios físicos y emocionales durante el embarazo

Cuando nos sucede algo, pero previamente ya estamos conscientes de su existencia o posibilidad de que ocurra, el efecto psicológico es menor. De alguna manera esta anticipación de conocimiento nos prepara y hasta puede, en cierta medida, determinar la manera en cómo se vivirá una experiencia tan maravillosa como tener un hijo.

Es bien sabido que, en general, el embarazo provoca náuseas, mareos y vómito. Sin embargo, la lista es más amplia de las posibles molestias que se pueden llegar a experimentar durante esta etapa.

  • Agruras

  • Indigestión

  • Estreñimiento

  • Micción frecuente

  • Cansancio

  • Problemas para dormir

  • Dolores de espalda baja

  • Calambres

  • Retención de líquidos

  • Problemas circulatorios

  • Cambios en la piel

  • Tensión y dolor en los senos al aumentar de tamaño.

El saberlo no les quita lo incómodo e indeseables, pero sí da tranquilidad saber que ciertas molestias son normales y que existen remedios naturales que junto con una dieta equilibrada y mejorando algunos hábitos, pueden disminuir significativamente.

Recuerda que lo que le funciona a una persona no necesariamente le funciona a otra, por eso deberás ir probando que es bueno para ti.

Aquí algunos consejos, por ejemplo para las náuseas, agruras e indigestión:

-Chupar un hielo

-Elevar un poco el azúcar de la sangre con una fruta

-Hacer pequeñas, pero más frecuentes comidas al día

-Evitar grasas saturadas y aumentar el consumo de proteína

Una dieta equilibrada para el bienestar de la mamá y el desarrollo del bebé es de vital importancia. “Ni se come por dos, ni se come poco para no engordar”.

Salvo casos muy particulares de salud, el ejercicio controlado y supervisado por el médico durante las diferentes etapas del embarazo, favorece el sano desarrollo del bebé y ayuda a preparar a la mamá para el momento del parto.

Lo más importante es platicar con tu médico y revisar con él cada opción para estar segura que se adecúa a tus necesidades y a tu estado de salud en general.

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