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¿Sobre poblados o sobre controlados?


A partir del año de 1989, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 11 de julio como el Día Mundial de la Población, con el objetivo de concientizar sobre problemas relacionados con esta, tales como los derechos humanos, la salud materna, pero también para ejercer cierta presión y pánico sobre todos para temerle al recurso natural más valioso que tiene el planeta tierra.



En 2019, la población mundial alcanzó los 7.7 billones de personas, y se espera que la cifra aumente a los 8.5 billones para el 20301. Si tomamos en cuenta lo anterior, ¿acaso es verdad que actualmente existe en el mundo un problema de sobrepoblación?


Ya desde el siglo XVIII, la cuestión del crecimiento poblacional fue un asunto que comenzó a preocupar a los científicos y académicos. En 1789 la teoría Malthusiana, sirvió como un argumento para parar las máquinas y echar casi reversa al curso de la humanidad2. Argumentó que, si bien el incremento en la producción de alimentos en un país aumentaba temporalmente el bienestar de su población, este bienestar traería como consecuencia que dicha población creciera gradualmente y por lo tanto a la larga acabaría opacando la producción y con ello reduciendo su calidad de vida.




Ideas similares han sido retomadas en décadas recientes por los defensores de políticas antinatalistas como el aborto y la anticoncepción, argumentando que actualmente existe una sobrepoblación que está acabando con los recursos naturales de nuestro planeta. Sin embargo, la ciencia actual nos permite saber que estos problemas ecológicos son en realidad mucho más complejos y con causas tan variadas que resulta incorrecto reducir sus orígenes al mero incremento demográfico.


Si bien es cierto que el ser humano es naturalmente un consumidor de recursos, es importante tener en cuenta el hecho de que también ha sabido usar su inteligencia para administrarlos y aprovecharlos de manera que estos duren, y como especie hemos también podido diversificar las fuentes de donde obtenemos dichos recursos, incrementando así nuestras opciones de consumo. Respecto a esto, el científico ambiental inglés Erle C. Ellis menciona que “desde la prehistoria, las poblaciones humanas han utilizado la tecnología y han diseñado ecosistemas para sustentar a las poblaciones más allá de las capacidades de los ecosistemas naturales inalterados” 3.


Ejemplo de esto es que, en la actualidad, somos capaces de usar recursos inagotables como la energía limpia. Si algunas fuentes de energía como el petróleo son finitas y contaminantes, hoy tenemos la opción de utilizar energías renovables obtenidas a través de fuentes inagotables, como la luz solar y el viento. Este tipo de fuentes alternativas de energía nos permiten no solo reducir el impacto medioambiental, sino también consumir los recursos de manera sustentable al poder usarlos sin temor a agotarlos.


En cuanto al gasto de otro tipo de recursos naturales, los países más desarrollados suelen culpar del daño medioambiental al crecimiento demográfico en los países subdesarrollados, pero la realidad es que la mayor parte de este daño suelen provenir de los propios países desarrollados. En la mayoría de los casos, son unas pocas grandes empresas las que se han encargado de fomentar un consumo desmedido de sus productos, y pocas veces la gente está informada sobre la proveniencia y características de sus materias primas, mismas que a menudo no están debidamente reguladas4.


Llama la atención que, con una comunicación tan universal y metas tan difundidas, no se hable del casi “invierno poblacional” que algunos países ya están viviendo. Tan sólo en México, en 50 años se tasa de fecundidad se ha reducido más del 50%, la esperanza de vida ha aumentado y la edad media ya no es tan joven.


Por lo tanto, podemos concluir que, contrario a lo que dicen los promotores de las agendas antinatalistas, no es la sobrepoblación lo que está agotando los recursos de nuestro planeta, sino el consumo excesivo e inconsciente de estos. Una solución adecuada, muy lejos de las lamentables políticas de control poblacional, sería más bien la adopción de energías limpias, la diversificación y reutilización de materiales, y por supuesto también la adecuada regulación de las grandes empresas para evitar la sobreexplotación y el despilfarro de las materias primas.


Una medida que podemos tomar nosotros mismos es mejorar nuestros hábitos de consumo y encaminarlos hacia la sustentabilidad. Es verdad que Dios nos dio un planeta repleto de bienes que podemos utilizar, pero también nos dio la inteligencia y la sabiduría para administrar, ahorrar, racionar y reutilizar estos de manera consciente para no causarles problemas de escasez a las futuras generaciones de humanos que habiten la Tierra. Si como humanidad podemos hacer esto, entonces podemos seguir desarrollándonos y multiplicándonos en este planeta creado para nosotros.


En cuanto a ustedes, tengan hijos y multiplíquense, dispérsense sobre la tierra y domínenla”. (Génesis 9:7).

PASOS POR LA VIDA PUEBLA




1 Organización de las Naciones Unidas (2019). World Population Prospects 2019: Highlights, p. 5. Nueva York, Estados Unidos: Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.

2 Malthus, Thomas (1998). An Essay on the Principle of Population. Seattle, Estados Unidos: Electronic Scholarly Publishing Project.

3 Ellis, Erle C. (13 de septiembre de2013). Overpopulation is Not the Problem. New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2013/09/14/opinion/overpopulation-is-not-the-problem.html

4 Luyando Cuevas, José R. (2016). Conciencia social y ecológica en el consumo. En Estudios Sociales, 25(47), pp. 303-323.

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